Leer una entrada aleatoria

No todos los caminos conducen a Roma




Aquí me tienes retirado porque no sirves de nada, perdiste uno de los pilotos que más títulos tenía; lo quieras o no, te movía. Pero no sirves de nada porque hay otras categorías que ofrecen lo mismo, sin compromisos, sin rollos ni firmas de contratos, solo autógrafos. No sirves de nada porque dueles y dañas, incluso puedes matar, eres algo peligroso, mortal. ¿Para qué arriesgar si hay otros escenarios sin riesgos? Tengo confianza en mi talento y cuando quiera volver vuelvo; pasarán años. Me retiré con los mejores récords, y me siento fracasado no por otra cosa que el triste hecho de que no sirves de nada. Entonces no sirves para nada, y de nada, porque sin tu participación en mi vida soy libre, no vivo en la cárcel de Borges, ni en la ceguera de Saramago; mi libertad habla y me acompaña. La preocupación no existe, el drama tampoco. Por eso no sirves de nada, eres maestra en cosas que no existen; eres fuego de inexistencia. Y eres nadie, porque no eres persona: eres máscara, como siempre la misma, como siempre varias. Y no sirves de nada, ni siquiera como máscara o disfraz. Vivo besándome con extraños y amándome con seres ajenos, vivo sintiendo nada y a la vez todo, porque no tengo barreras. Odio las responsabilidades, y contigo ya no tengo ninguna; de nada: sirves. Ni con nadie. Seré feliz y será sin ti porque no se puede ser feliz con algo inservible. Viviré todos mis días a mi parecer, a mi placer, a mi ser. ¿Individualismo? No, tú no eres el centro del mundo. Tú eres solo una rama de aquello que mueve al mundo, tú eres una ilusión, un engaño, un fraude innecesario. ¿Supervivencia? Hablé con el sexo sin ti y fue maravilloso, llevo años haciéndolo: debo confesar. Así que no sirves de nada. Quizá me di cuenta tarde, quizá fui iluso por mucho tiempo, pero al menos te devoré, te destruí, y aunque me quisiste destruir, nunca lo lograste; puedo con todos los trofeos con nombres de recuerdos, y todos los récords con nombres propios; memorias y placeres que me gustan, pero que no sirven de nada. ¿Por qué no lloras? Ah, ya lo sé, porque eres un alma malévola que planea todo, simplemente sabes que lo que digo es la verdad: te he descubierto. He ahondado en ti y he hallado el alma oscura y vacía por dentro. Sabes que eres inútil, sabes que eres un doble agente. Tus guantes de seda manchados de sangre los encontré, tu sudor los humedeció y allí te descubrí; genocida. 

Ahora querrás venir a buscarme, y te reto. 

Te reto a retarme, a encantarme y enjaularme. Tiéntame y atrévete a matarme, siempre te estaré esperando, pero ya la espera no será como antes. Tus títulos me dan igual, y tus récords me resbalan. En ti ya no veo nada, y tú en mí ahora lo ves todo. 

Esta vez gano yo, es tarde, te quité la máscara.

Sin más nada que agregar, por ahora, me despido.

Sinceramente tuyo, tu error.