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El Mañana






En esta historia triste se escuchan millardos de disparos, la noche aunque tan oscura, alumbra; el palpitar de sus emociones se escucha a decenas de metros, he allí el epicentro de esta amarga guerra. Desunión que inflige daños a cada poro neurótico, allá niños desplomados, aquí armas desplegadas, violencia desatada en partes disipadas, engloban a cada hemisferio; aunque diferentes, iguales a carcajadas. Frustración de futuros que destroza corazones al ritmo de un par de hélices, que rompe las miradas, aunque videntes, ciegas; ritmos de sirenas y bombas intocables, palabras que cercenan. He allí el alma arrepentida que clama por piedad ante la destrucción masiva, he aquí mis lágrimas ante tanta tragedia, porque siempre es tarde para pedir paz cuando ya te han disparado en el centro de tus más dóciles sentimientos. Y siempre es tarde para pedir perdón cuando has halado el gatillo. El tiempo no se detiene con el dolor y sigue transcurriendo tal ave buscando entre los escombros algún bien comestible, casi todo antes, casi nada ahora por la calidad inconmensurable de destrucción; inimaginable. Ante aquel atardecer y tras aquella trinchera sigue el alma sollozando con miles de gemidos y gritos silenciosos el perdón de sus víctimas, ya tendidas en el suelo sin pudor, bañadas en los insultos que improperian sus compañeros de sangre, gimiendo por más sangre ante la sangre, esperando librarse de ella a costa de sacarla de los sentimientos del otro; y por aquellas gotas de lluvia tardía llora el refugiado en su solicitud atrasada de misericordia. Justificando en desconocimiento las heridas, sin más que decir, habían llegado las horas más temidas. Fue entonces cuando cayó la noche y el cielo pareció ser el infierno por más de diez horas, a la vez de que cada minuto parecía un ángel, y todo aquello había sido marcado en el apocalipsis de un entero y redondo pecado; que aunque común, al fin y al cabo pecado.

Se sentó el hombre con su arma al lado frente al acantilado,
depuso su orden mientras miraba en la ciudad el desorden,
y... simplemente... decidió esperar.

Algún día llegaría el perdón, y su paz.

To the immortals, Gorillaz.






Escritos (vol. 1)






Carta de una chica al autor, 28 de julio del 2015, Miranda, Venezuela.




"Hola, sé que no debería hacer esto, sé que al hacerlo me falta un poco de cordura, tomando en cuenta que al hacerlo solo le hago daño a una persona, a mí. Pero equis, un poco más o un poco menos de dolor no hacen la diferencia, ya a estas alturas no me daría cuenta si aumentó o disminuyó, nada hará la diferencia y mucho menos esto. Con todo esto me refiero al hecho de escribirte, escribirte todo lo que pienso y todo lo que siento, aunque siempre te escribo, pero nunca te lo envio, creo que ya estarás harto de leer más de lo mismo, y al pensar eso me arrepiento y no te envío nada, lo borro todo y salgo de la conversación para volverla a archivar. Otras veces también te escribo pero no lo borro, esas son las letras que he plasmado en mi blog, pero seguro que eso ya lo sabes. En fin, no sé a qué quiero llegar con esto, espero que no lo preguntes, y es que en realidad no espero respuestas de tu parte, ya que muchas veces me han destruido y últimamente me quiebro facilmente, pero en este punto creo que ya no espero nada de ti o tal vez sí, no lo sé. Tal vez solo quiero ver algo de luz, y tú eras mi luz, tal vez solo quiero sentir algo de felicidad, y tú eras mi felicidad. O quizá simplemente quiera estar bien, no por el piso como he estado desde hace unos cuantos meses, y como tú eras mi equilibrio... creo que por eso sigo fastidiándote con mensajes sin sentido una y otra vez, espero un día dejarte en paz. Quiero decirte muchas cosas y a la vez no quiero decirte nada, pero como siempre me inclino por no decirte nada, esta vez te diré algo, aunque todavía no sé qué decirte. Creo que me enamoré de ti desde que escuché su nombre, desde que me hablaron sobre él, desde que lo seguí, desde que lo leí... creo que me enamoré de ti desde que te conocí, no te miento, cuando asimilé eso de 'estoy enamorada de él' me pareció algo extraño y hermoso, después lo fui aceptando, tú te encargaste de eso, con tus actitudes, con tu personalidad, con tus detalles, todo lo que te conforma y te crea, todo lo que te hace ser como eres me enamoró de ti. Quería estar para ti en todo momento, cuando me necesitaras y cuando no lo hicieras, quería ser ese lugar al que pudieras ir cuando quisieras. Quererte fue tan fácil como respirar, adorarte también, confiar en ti, enamorarme de ti y hasta amarte con locura fue sencillo, todo eso fue fácil, ¿sabes qué fue lo difícil? enterarme que eras parte de mí sin darme cuenta, sentía muchas cosas, todo al mismo tiempo, podría decir que incluso tuve algo de miedo, sabía que si te perdía lo perdería todo, no me equivoqué, te perdí y me perdí, y al hacerlo anduve sin ganas de vivir en miles de momentos, pero irónicamente quién me mantenía con vida eras tú. Me gustas, y supongo que me gustarás toda la vida, nadie nunca logrará opacarte. Te amo, te respeto, te aprecio, todo, eres una de las mejores personas que he conocido, y te aseguro que nadie podrá venir y cambiarme de parecer, tienes muchas cosas que nadie más tiene. Amaba tu amistad, ahora amo su recuerdo, amo tus consejos, amo tu sinceridad, amo tus defectos, amo lo perfecto que logras ser, amo tus pensamientos, amo tu personalidad, amo tu forma de ser, amo tu maldito carácter, es el único que a mí me hace entender, el único que me hace entrar en razón, eres el único que a mi me pone en su lugar, amo como me desafías, amo como me callas, amaba como me mirabas, y bah, no sé, son demasiadas cosas, eres la única persona que me mueve los sentimientos, que puede venir y moverme el mundo para luego irse, el único que con sólo un suspiro puede acelerarme el corazón y detenerlo con una mirada. Mi primer amor, el amor de mi vida, y cómo siempre he creído que ambos son uno, ambos eres tú, y sigues siendo tú, no lo dejarás de ser, porque jamás dejarás de ser tú y si me equivoco no importa, nada importa, jamás dejaré de amarte. [...] Así que supongo que aquello que me dijiste sobre de 'en vez de eso (cortarme) escribe'... no sé, supongo que por eso te escribí, lo iba a volver a hacer y me acordé eso eso, me detuve y regresé acá, dónde tantas veces me sacaste sonrisas, dónde tantas lágrimas derramé al ver tus mensajes, a veces de alegría y a veces por razones que prefiero no mencionar, quizá sólo añoro eso, quizá por eso te escribí. Eres lo mejor que nunca tuve, lo mejor que me pasó en la vida, lo eres todo para mí, siempre lo serás, me hiciste ver el mundo de otra manera, me cambiaste la vida, me enseñaste muchas cosas y te lo agradezco todo, gracias por haberte cruzado en mi camino, gracias por haberme querido, gracias por cuidarme cuando estaba contigo, gracias por haberme enamorado, gracias estar conmigo, gracias por permitirme estar contigo, eres cada uno de mis sueños, y en cada uno de ellos es donde ahora te puedo encontrar, y me gustaría no despertar, me gusta verte abrazándome, me gusta verte conmigo, y sí deseas hablar con alguien o si llegas a necesitar a alguien yo siempre estaré para ti, y te deseo lo mejor del mundo. Espero que cuando inicies clases en la Simón Bolívar te vaya bien, que termines tus estudios y culmines todas tus metas, espero que encuentres a tu alma gemela y espero también que te haga muy feliz, lo mereces, eres el hombre perfecto. Espero que estés bien, cuídate mucho."






Nota: Los nombres propios fueron sustituidos por artículos o eliminados para proteger la privacidad de los implicados. Tengo permiso pleno de publicar estas letras por parte de la autora de las mismas. 






Abril






16, Apr.

Dear.

Dísculpame el inglés, pero es que sabes que no me gusta ser cursi, o al menos serlo obviamente. Además, amo el inglés, ya lo sabrás, o quizá no, a veces pienso que no nos conocemos bien del todo y por eso aún no me miras bien a los ojos. Desde la última vez que te vi has estado en mi cabeza dando vueltas como un ave esperando su alimento, he querido sacarte de allí, pero solo para tenerte presente, y no en mi mente. Aún siento en mis brazos tu abrazo, aún estás en mi como un remanente de esencia, un recuerdo implacable que me estira las mejillas al punto de que debo sonreir de manera obligatoria. Dísculpame de nuevo que no diga que simplemente recordarte me hace sonreir, pero es que... soy solo un fanático de tu piel y tus ojos que no quiere parecer un loco enamorado, desquiciado por ti y que daría hasta la v... bueno, eso... ¿Esas cosas son las que dicen los locos enamorados no? Lo he visto en películas, no es que eso sea lo que yo sienta, ya sabes.

Te tengo que pedir que dejes de ser tan bella en fotos, porque me dan ganas de salir corriendo a dondequiera que estés y abrazarte hasta consumarme en tu delirio de hermosura, hasta que necesite tu ausencia solo para extrañarte un poco y no dejar que falte ni un solo sentimiento por ti, amarte, adorarte, quererte, extrañarte, todos y cada uno de ellos. Si no te gusta eso, como sé que no, entonces dejad, por favor, de ser tan bella en fotos, así simplemente hablaremos de las estrellas y los océanos, y no de lo hermosa que eres y de lo cuanto te quiero ver. A pesar de que solo quería saludarte en esta carta, la culpable de que se haya desviado hacía mi devoción por ti no eres más que tú, nadie más que tú. Lo siento si eso te ofende un poco pero si es así quisiera que te sintieras ofendida toda la vida siendo la musa de cada una de mis vocales y consonantes, nacidas de mi puño y letra; quiero que seas la piel donde escriba de inicio a fin toda nuestra historia, que se haga canción, y luego himno de nuestro amor.

Lamentablemente todo esto es una fantasía, al sol de hoy la vida para mi es como si no me conocieras, me duele demasiado ni siquiera compartir todo el tiempo que quisiera compartir contigo. Me duele aún más que esta carta sea anónima en el modo de que esto estará en un sitio público y ni siquiera sepas que es contigo. No me gusta eso pero no me atrevo a nada porque eres ajena y ya hablas de otro. No duele del todo porque sé que todo está en mi y si ni siquiera he intentado nada ¿cómo iba a reclamar algo? Prefiero admirarte desde la esquina donde no me veas, cogiéndole el gustico a la espera, como dice la canción. Ojalá empieces a fijarte en mi, o al menos compartamos un poco más de tiempo. Nunca pensé que algún dia fueras mi musa, solo hace poco empecé a verte hermosa y hace menos a pensarte tanto.

Por último, te dedico mi abril, porque merece una chica como tú un mes entero para sí, en toda dimensión, con tiempo, y marcada devoción. Y no me importa si él te dedica todos los días del año, yo te dedico un mes, y ese es abril.

Sin más que decir, me despido.