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Hay quienes se duermen,
y sueñan.

Hay quienes sueñan,
y no duermen.

Un par de ojos abiertos ví,
un par de ojos abiertos divisé,
y desde aquel momento no sé,
qué hiciste aquí.

Es una despedida a tu amor,
no a ti en sí,
tómalo así,
tenlo y léelo sin pudor.

Una burbuja allí fabricaste,
una burbuja hermosa,
pero irreal y riesgosa,
la prueba es que bien te sofocaste.

No tenías aire,
no te lo dí,
no lo quise así,
lamento el desaire.

De gracias te lleno,
porque no tengo nada más que dar,
ni obsequiar,
ya sabes que suelo ser sereno.

Encontrará la hoja otro árbol atractivo,
un mejor postor,
un inexistente mentor,
a pesar de que el recuerdo es adictivo.

Es difícil para mi mentir por el bien de los demás,
más si me rebajo,
y caigo bajo,
pero es el egoismo lo menos que reina en mi disfraz.

La soñaste,
te fuiste,
te jodiste,
la cagaste.

Así con esas prendas,
coloquiales,
casuales,
pa' que comprendas.

Disfruté,
pequé,
gocé,
pero ya acabé.

Sé que no existe el arrepentimiento,
de parte y parte,
y más que cualquier obra de arte de Daft
eso me hace sentir contento.

Es tiempo de que cierres la puerta y te marches,
desde aquí admiraré tu lindo trasero,
y pediré que abandones este sendero
vacío de baches.

Quizá sueno arrogante,
pero no,
lo siento, no,
no quise ser pedante.

Estoy consciente de todo,
creo que si a veces no me hiciera el loco con tantas cosas que aprecio y detallo,
parecería un brujo o un ser sumamente sabio y extraño,
pero la verdad es que finjo demencia cuando me conviene y tengo los pies en el lodo.

Tienes mucha razón en cosas que afirmas para victimizarte,
aparentando saber de lo que en realidad no estás segura,
patético pero astuto, auguro.
Se acabó, quitá mi estandarte.

Santa Claus no existe,
el niño Jesús tampoco,
ese dios en el que crees tampoco,
y "esto" a partir de ya hace tiempo no existe, tampoco.

Fueron cuatro,
y esta es la
última.