La vida haciendo de las suyas...
Haciendo sentir en este débil cuerpo una inmensa sofocación.
Con una obvia reacción, tristeza, desilusión.
Y entonces se agota la paciencia del personaje principal:
—Ven aquí, vamos a pasear, vamos a caminar, vamos a ver las luces de los senderos.
—No, te puedes ir al mismo infierno, Eros.
Y surge la pasión dentro de la más profunda emoción de frialdad.
Surge la respuesta falsa en honor a la verdad, irónicamente actuamos sin piedad.
¡Es culpa de ella! No, es nuestra.
En realidad es culpa de la puta maestra.
Dejando todo a un lado, posponiendo hasta nuestros pecados, viviendo con los ojos cerrados, encendiendo cerillas aquí, donde la luz artificial lo tiene todo iluminado, queriendo escapar de hasta la más simple realidad, cantando canciones de cuna a ancianos con olores formológicos, pero qué barbaridad.
Seguiremos procrastinando mañana, y el genio de la botella no te pregunta qué deseas, tampoco se extraña.
Sé que quieres dormir, sé que quieres:
Apagar las luces,
cerrar los ojos,
suprimir el ruido,
escuchar el silencio,
alejarte de todo,
flotar en el aire,
respirar lo más liviano,
sonreír ante lo mundano,
sentir la facilidad,
olvidar la dificultad,
caminar con libertad,
salir de la realidad,
vivir más,
tener más,
crear más,
ver más,
más, más, más,
y menos,
de aquello,
de lo malo,
de lo que no es bello,
de lo absurdo,
de lo complejo,
de lo difícil,
de lo que no manejo,
y,
tener tiempo,
mucho tiempo,
para todo,
para hacer,
viajar,
crecer,
avanzar,
aprender,
gozar,
no ser,
no estar.
Todo lo que quieres es dormir, but you are in the city that never sleeps.
P.S.: Sweet dreams.