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Eran las doce apenas






Allí sucedió todo, nada pasaba cuando caminaste con tu camisón por el pasillo y llegaste a mi puerta con tu piel fría y semidesnuda, apenas abriste un poco pude vislumbrar tus hermosos ojos, quizá mis letras no son merecedoras de tales muestras de perfecta naturaleza, yo estaba en la oscuridad sentado con un libro invisible en la mano, y leía sus también invisibles letras, porque la soledad rodeaba a mi presencia, y no hallaba la decencia de caminar con alguien más sin conocer antes su verdadera esencia, sofocante perdición dicha gracia, maldita hasta ese momento ausencia.

Pero a ti si te conocía desde hace muchos siglos, unos cuantos que ni mis progenitores contarían en su bastardo calendario, quizá lunas y soles distintos se habían paseado por nuestros caminos sin siquiera darnos cuenta cuando empezamos a amarnos, porque era y es un sentimiento inenarrable. E incrédulamente incluyo el presente al momento de la escritura de esta letra, pues en este momento, del pasado solo recuerdo que entraste con sumisa delicadeza dando pasos aparentemente silentes y desviando la atención con miradas perdidas, como si tus pupilas no te delataron cuando divisaste mi cuerpo casi desnudo en aquella habitación, me diste por tonto y quizá esa fue tu perdición.

El encuentro sucedió segundos antes del físico real, pues existían unas burbujas a nuestro alrededor que buscaban proteger de distintos esperpentos exteriores de la vida ajena en otros planetas perdidos, porque en la vida existen basuras que solo estorban cuando necesitan algo de la nada y la nada no existe más que otras perdidas miradas, son enajenantes inclusiones que detestan aquellos ricos patrones que a su vez son detestados por los pobretones de la ciudad que nació en los cien años de soledad, una en Colombia que se esconde entre los monzones, húmedos como tu piel cuando rozaste mi voz, cuando escuchaste con tu tacto mis canciones.

Aun no se extiende el sufrimiento del amargado sol que nos evita porque es enemigo de los amantes, el mismo sabe que es odiado cuando no estamos amando con prosperidad y sin duda alguna nos esquiva, pues nuestras miradas juntas son una plaga maldita que ya ha atacado a pueblos completos y quemado ciudades perdidas, bajo el agua de los cielos y sobre la brisa de los mares, con asquerosos borrachos caminando fuera de los bares y execrados humanos que caminan sin consuelo, si lo miras bien, este beso tiene un reflejo que crea la existencia de este amor inexistente, complicado, sin sentido e imprudente, pero no puedes negar que el ambiente de esta habitación es vehemente.

Las niñas se quedaron en la primera letra que no entendieron o su defecto que provocó el miedo de aquella pueril presencia que apesta cuando se trata de demostrar la enorme pasión que se encierra en aquellas cinco paredes ¿por qué no pentágonos en vez de cuadrados? A callar, nadie te pidió opinión aunque estuvieras en la línea de esa pregunta, bien la persona que me interesa está danzando ante mis ojos y se mueve con exquisita delicadeza y causa un placer extraordinario que no es producto de la imaginación, ¿qué esperas, si no qué carajos hacen dos amantes solos en una habitación? En silencio, tampoco opinó, no le importan las figuras geométricas, y lamentablemente este verso no presentó métrica.

Siguiente, tus ojos se fijaron en mi con devoción y me sentí como un rey en aquella pequeña mansión, la oscuridad, quitabas el moho de mi maldito verano en el momento imperfecto, tarde, pues mis caricias en tu espalda se veían afectadas por mi dolor en las manos, impaciente, mis ganas de finalizar aquella hermosa labor que se daba con apasionante sentido mientras estaban tus labios en mi cuello, sinceridad, decías las palabras más obscenas que describían exactamente mi esencia así no te dieras cuenta, alarde, llegó el momento del apogeo, el clímax empezaba y apenas cruzabas la entrada, tus ojos en mi mirada y los gritos que marcaban la hora sin velas, empezaba un nuevo día y solo tu mis ganas sosiegas, para mi gemías y yo me ahogaba en raras arenas, y si, obvia e indubitablemente eran las doce apenas.





Emma (I)






Corría el duodécimo día de diciembre y las vísperas navideñas espantaban las ganas de quedarse en casa, por lo que Emma quiso salir de la suya un rato y caminar por los jardines de algún parque muy renombrado. En el transcurso de su paseo algunas personas sostenían su mirada en el lindo abrigo que ella lucía, de largas mangas y llamativa cremallera, sin duda atractivo, pero aun más ella, tan blanca como la nieve que caía en aquel frío invierno, con gestos tiernos y un par de ojos tan profundos como las aguas del pacifico, un cabello negro y largo que decía acaríciame con solo moverse al compás de la brisa vespertina.




Mientras veía a las personas caminar al frente de ella mientras estaba sentada en un banco, solitaria, se vió interrumpida su serenidad por el timbre de su teléfono, era su chico el que llamaba, era ella la que respondía:
—¿Hola? —atendió Emma. 
—Hola, amor ¿cómo estás? 
—Estoy pensando ¿y tu?
—Yo estaba pensándote hasta que escuché vuestra voz.
—¿Es decir que ahora no me piensas?
—No... bueno, esto... ahora no sé, te siento.
—Vale.
—¿Y en qué piensas tu?
—Te imaginaba aquí a mi lado en este frío banco, hablándome al oído. 
—¿Me imaginabas?
—Si ¿por qué?
—Por lo siguiente; tu y yo estamos juntos ¿cierto?
—Ehm... si.
—¿Y estar juntos no significa qué estamos uno al lado del otro?
—Bueno, si, pero figur...
—¿Y acaso no te estoy hablando al oído? ¿Acaso mi voz no está allí tentando a tu oído? — la interrumpió Brian.
—Si... pero... —respondió Emma aparentemente sonrojada.
—No me estás imaginando, me estás sintiendo — afirmó él. 
—Siempre vos cambiando las perspectivas.
—Me gusta verte desde todos los ángulos.
—Ajá, ya ¿para qué llamas?
—Vaya... pues, quiero saber si quisieras acompañarme al muelle de Swansea esta noche.
—¿Al muelle? ¿A hacer qué?
—No sé, a caminar, a charlar.
—Pues, será un placer —aceptó Emma.
—Me alegra, lleva abrigo ¿vale?
—Créeme que se cuan frío es dicho muelle. Vale.
—Estás abrigada ahora ¿no? No quiero que pesques un resfriado.
—Si lo estoy, amor.
—Y abrazos sobran.
—Abrazos faltan.
—Esta noche cubriré mi ausencia —respondió Brian secamente.
—Nunca me has faltado, nunca me faltes.
—No lo haré.
—Hey...
—Dime.
—Te quiero, Ian.
—Te quiero, Em.
—No sabes cuanto me alegra escuchar tu voz un día tan frío como hoy, en un momento tan solitario como este —dijo Emma con voz entrecortada.
—Lo sé, te conozco.
—No sé, justo a tiempo tu, tan puntual como siempre.
—Vale vale, ya, inflarás mi ego.
—Me gusta presumirte. 
—¿Si?
—Si, si eres lo mejor que hay en este mundo, tengo que decir que eres mio y presumir de ello.
—Presumida.
—Te presumo a ti, y en el amor y en la guerra...
—...todo se vale —completó Brian.
—Entonces...
—Entonces me encanta que me presumas.
—Me alegra, porque no iba a dejar de hacerlo.
—Bueno, me despido.
—Vale, tuya soy.
—Y tuyo este servidor.
—Hasta luego, mi vida —colgó Emma.




—continuará...

Mientras




—Y cuando caigo; amaría sin descansar a aquel ser humano que pueda entender mis letras, porque de dicha alma saldrán las palabras que me sostendrán mientras.—









Común I





Cuatro veinte y empieza la travesía, sin duda no era el final del día y ya cansado estaba el indignado, pues a tales alturas había llegado sin aun haberse acostumbrado. Triste pero confortante el silencio reinante, sinónimo de soledad que atañe, a unos cuantos sino mejor dicho bastantes que diariamente inician ciertas rutinas bien sabidas asesinas de cortes amenazantes y hecha solo para actitudes batallantes.

El caminar rápido de aquel individuo es mi parte favorita, una especie de arte en movimiento, repetitivo y constante pero aun así es muy emocionante, raro y sorprendente sin duda es que haga tanto alboroto por un rápido caminar, pero es que simple y sencillamente se acompleja cuando se contrasta con la uniforme masa altamente visible de montones amontonados en el montón mas grande, insurrecto traspasa raudo y veloz aquella centelleante gacela de origen judío, con inertes pensamientos dueños de la tranquilidad que expresa su rostro, como si no le costara nada dibujar el corte continuo del tijereante manual humano de obvia analogía trivial, en fin, rápido aquel sin igual.

Luego el viaje se indexaba en el medio de movimiento mas común, mas montones tomados de anclas superiores, luchando por mantener el equilibrio de masas y latitudes, obviamente sin intenciones de romper las reglas de Newton ni las derivadas de Hansel, con altibajos en velocidad y constantes aperturas y cerraduras transcurre la trayectoria indicada, final dudoso donde el individuo selecciona la parada.

En las cuatro paredes del tercer peldaño el silencio no sofocaba, natural era que las calladas bocas de aquellos supuestamente listos individuos estuvieran debidamente selladas, hundidos en preocupaciones internas que desasosiegan la tranquilidad del día a día, analizaban la tarea que la profesora proponía. En comunes ecuaciones el desconocimiento dislumbraba al interpretar el shakespereano papel de incógnita, con sentidos obvios de consciencia se culpaba al maldito imperio estadounidense de las múltiples desgracias latinoamericanas, y pues a aquella desgarradora propuesta no le faltaba ni un ápice de realidad, al comparar las individualidades y colectividades a par de tiempo se encontraba la antítesis de que sus virtudes y defectos discrepaban en un total numero infinito incierto.

Cuando aquel estomago empezó su común labor, se hacia el esperar infinito incierto, se contrastaban las indefiniciones cuando ya fuera de algún peldaño y algunas paredes se encontraban los inherentes a cierto lugar, era obvio el destino aunque siempre se cuestionaba cual seria el asesino de la labor estomacal, pues distintas armas se disponen a utilizar los señores con gorro alto para cubrir doce mil necesidades por día, unas siete mil al mediodía, y las restantes entre la mañana y tarde, aunque a veces las mortales armas son objetos de alarde, pues en ocasiones provoca, aunque suene fuerte, coserse la boca. 

Y en términos generales los coroneles tenían raras tendencias sexuales, no se supo cuando comenzó pero ya se sabían homosexuales, obviamente yo quería con ellos algunos encuentros casuales, por ende la duda no se suspende sino que más bien sube como Allende para el cielo después del golpe aquel que dijo 'enciende' y prendió algunas hornillas chilenas que aún no se apagan, ni sé lo que hablan pero aquí se los verso para evitar la prosa que mandaban, y así bajan los ojos y así baja tu peso, qué, de humanos es errar, quise expresar, lo que una osa, ha de pesar, es que acabo de observar a un camión caminar y la risa no pude evitar, y pues mala mía si no me supe expresar pero es que yo solo se los quise contar ¿acaso no es válido cambiar el final de una erre por una ele y así cruzar el canal?

Cruza y ahoga cuando presencia la ausencia de lo más buscado y anhelado, aquí pasó por mi lado el platónico al cual quiero brindar un helado y ni siquiera me la han presentado, maldita ladilla es no poder con cortesía hablarle y sin duda enamorarle, qué, pero por qué no, ah, no, ¿estudiar? no, cállate, aquí no se vino a chancear pero no está mal buscar a aquella chica que ya está por a mi enamorar, total, de universo proviene universidad, y si no te gusta no es mi culpa, ha de ser porque estáis molesto y picado porqué no te han brindado la vulva, sin sentido está entonces la paga para con el humilde servidor que tienes en frente, por eso mi ceño se curva y el sueño se mantiene inherente en la expresión de la chica de al lado, por eso las violaciones suceden a plena luz del día, con amores raros y sin compras de helado, y cuando las palabras se cruzan en la imaginación, no se tiene otra opción, las cosas suceden sin descontento, rápidamente y con sonrisas tímidas de por medio, y de algún algún, sale la columna y el cimiento, y es que todo pasa con conocimiento, porqué según, mi fecha de nacimiento fue un veintiún, e irónicamente no miento, es solo un numero común escrito por una letra común, no puedes hacer nada, ya todo ha empezado y no la llevas robada...





Rayuela





Eran dos amantes, era la luna, era la brisa y era el frío, eramos tu y yo. 
     "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias."
 Rayuela - Julio Cortázar (Cap. 68)


Quizá el objetivo no es llegar al cielo, solo quizá.





Destrucción al vacío







Sumisa, inerte y sin sentido para escuchar la vida, colores alborotados con demasiados costados inconclusos, la sensación de no tener control sobre la ecuación que os rodea, sencilla la pasión que os domina porqué complejo es el poder que se os ofrece, temblores de piernas cuando amagáis sin cesar ante el miedo singular que os subyuga, el inédito sentimiento de desesperanza que se inmolará solo cuando vos lo hagáis, sin sentido y sin otro sentido, otra vez y dos veces, estáis perdida y espero que nunca regreses, volcaréis vuestros temores al mundo real cuando se tangibilicen en amargas lágrimas que destruirán el sabor de los besos que nunca le diste, perdida y sin rumbo en el mundo paralelo de la desolación que tanto mirabáis con discriminación, por desgraciar la vida de aquella hormiga se os vienen encima varias vigas y sin suficiente fuerza os aplacan por inercia, con sentido y con otro sentido, una vez y dos veces, mira al espejo y ve como palideces, la sensación de temor os recorre sin pudor y las ganas de vivir se esfuman con honor, os dejan sola porqué no tenéis valor y os recorren las piernas y los brazos de manera indignada, tocar vuestra piel es el peor castigo después de tanta sangre y amargura, los dedos que se muestran húmedos por tocar los ríos del dolor, por la castidad y la virginidad de tus ojos, encuentro tesoros rojos en aquella cabellera castaña, no eran más que simples muestras de enfermedad y de descontrol, una increíble aversión hacía la inmaculada concepción de tus padres, restando a tus hermanos y hermanas, porque enfermedad sos y enfermedad os recorre, un caminante sin rumbo y buscando aliento en la necesidad de sonreír falsamente, porque no hay motivo para que alguien descubra alguna virtud inexistente más allá de las que alguien alguna vez vio, notó simple, consintió absurda y descartó válida para ser admirada o amada. pues sumisa, inerte y sin sentido no importa, no interesa y no atrae, vacía como el túnel ante la vista, como un neumático ante los ojos, como tu mirada ante la mía, vacía otra vez y desmembrada, inatrayente e inconcluyente, sin ni siquiera ánimos de buscar a nadie en la nada sin algo en alguien, ni siquiera provoca por su plural forma corporal que busca estimular la úvula de cualquier hombre para causar aquella desagradable sensación que a vos le parece maravillosa pues intenta acomodar aquella forma ya mencionada que se asemeja a una masa amorfa que contradice las teoría de la evolución de Darwin, repugna en el sentido de la inocuidad, sin forma, una vez, dos veces, tres veces, intentáis mostrar lo que careces, asqueante el sentido de cerrar la boca para intentar mostrar el calcio que está dentro sin quitar la piel, en formas resumidas de intensidad pues no controlas la obsesión por mostrar, y entre los demases se encuentra aquella determinada longitud desde un punto insólito hasta un punto vacío en vos, donde habitaría la masa cerebral en el mundo paralelo que ya descartamos, con sonetos ingleses podría destruir las afinidades de algunos seres hacía la inerte solicitud de tamaño que existe en la paridad biológica, pues por estándares se tiene que un género ha de tener más que el otro género en diversos aspectos, y crecías a lo largo pero no crecías en profundidad, y recalco, pues careces de aquellos aspectos que llaman la atención en cualquier inútil ser que busque esas atracciones visuales que encantan y figuran entre los más importantes 'pequeños detalles' que son pocas veces alcanzados. 






Y entre tanto la relación que siempre se encuentra de vacío en la parte superior pero lleno en la inferior, o al contrario, lleno en la superior pero vacío en la inferior; no se cumple en vos, sos la excepción al axioma y no por especial os han de tomar, pues no es lleno-lleno sino vacío-vacío, y vuestro rencor y frustración impiden que la vista pueda al menos apreciar lo inexistente, pues de ilusiones viven los presentes y con llamativas luces se atraen a los videntes más que con sonidos a los mudos, así logrando atraer a lo que nunca se pudo.

Y entonces las decisiones difíciles se han de tomar pues la costumbre no tarda en llegar, se peca y se defeca en las plenas consciencias y se queda allí lo más absurdo y contradictorio, con tintes de velorio y bastante contrario a un asqueroso jolgorio, nada que no pueda ser solucionado con una sonrisa falsa que surja de entre los más inertes dolores que completan el adiós tan anhelado por aquella parte que terminó el trabajo inédito de soportar más de cuatro mil kilos de peso vacío, sin sentido para Newton pero vos rompéis cualquier regla y no especial sos por eso, lamentable el hecho, pero no es cierto que amigo es el ratón del queso, así que no confiéis en aquellas palabras vacías que alguna vez fueron pronunciadas por el imbécil ser que mueve la mano y los dedos, no confiéis en quien presume de haber matado tus miedos, porque os aseguro que no habrá uvas en dichos viñedos, y solo es advertencia segundos antes de la muerte, ya no sirve de nada desposeerte porque habéis arado en el mar como un paradójico hueco salvavidas singular, que existe en la tierra inerte, en el sendero inexistente, por donde pasan torpedos y golpean al inconsciente, donde destruyen lo deseado y construyen lo inútil, le dan alas a quien ya ha volado y no os dan una vida por ser una mente fútil, banal y trivial, y no me juzguéis, aquí simplemente me he sincerado, he posado los pies en el río, cuanto frío, pero como veis, esto no ha terminado, solo es la primera orden de destrucción al vacío.