Leer una entrada aleatoria

Todo parte

 


no soy lo que quieres porque no eres lo que quiero

y en el proceso ninguno de los dos somos lo que queremos

ni ninguno de los dos nos queremos


y qué queremos

queremos quedarnos queriendo irnos

queremos a alguien en alguien que no es

y en un vaso de agua jugamos ajedrez


no soy lo que quieres porque no eres lo que quiero

y en el proceso ninguno de los dos somos lo que queremos

ni ninguno de los dos nos queremos


no niego que mi alma y corazón estén en pedazos

al notar en tu mirada tu amor en retazos

ni mucho menos oculto el sol negro con una pestaña


de todas todas a ambos este amor nos engaña


quiero creer que solo queda la muerte

y que no saldremos de aquí en un tibio oleaje

¿qué queda del dulce paisaje?


nos asimos a cosas que no duelen con los pies abrasados

y así morimos abrazados


estaba seco y no escribía

y me mojaste con tus lágrimas de cobardía

ya no hay camino atrás ni camino adelante

todo queda, todo parte





28/3/2022

Balcón: atardecer blanco





Este es mi llanto, una risa mojada que no se atreve a tanto. Se pierde mi mirada en la brisa fría, el incesante llanto; este balcón ya no me alcanza, definitivamente. ¿De qué vale romperme la mente, quebrarme la cabeza o degollarme con tanto? Estoy perdiendo tanto tiempo que no hallo mis relojes, mis muñecas siempre lucen desnudas: la piel ingente, el espacio con dudas. ¿Cómo hago para que este pecho se me afloje? Ya no vale de nada decir que cuando quiero llorar no lloro, porque nadie me cree y hasta cuando lloro me dicen, ¿por qué sudas? Sin decoro. Al menos el atardecer, afortunadamente, no me enmudece, inclusive en días como hoy, en los que todo está tan gris y blanco antes de volverse negro, que parece una metáfora de todo lo que anhelo. ¿Han oído del autosabotaje? Uno no quiere lo que quiere sino lo que logra. Funciona bien para mentir cuando uno dice que siempre logra lo que quiere, pero funciona mal cuando Derridá derriba la frase invirtiendo los sustantivos y los verbos. Al final un suspiro, ya se hace de noche y el día me es esquivo. La claridad me difumina el dolor, el rencor. No vale romperse. Se afloja solo. Otro suspiro; el aire fresco me desnuda, el frío me entumece. Todo dolor dentro de ese aire se desvanece, no por física o biología, sino porque decido que mi sentir lo merece.