Leer una entrada aleatoria

Flagelo

 





Corro detrás de ti
como un muerto
que persigue a la vida.

Hay una guitarra
que le da tonada
a mi viaje.

Son acordes tristes
como los de La Llorona.

El que no sabe de amores, Llorona,
no sabe lo que es martirio.

Eres mi martirio.

Ya estoy cansado,
mis piernas duelen
quizá tanto o más
que este tonto corazón.

Ni siquiera soy capaz
de gritarte, ni de juzgarte.

Me preguntas si reclamo,
me preguntas si te amo.

Solo clamo
de rodillas, arrastrándome,
pagando una promesa que nunca hice.

Que este tonto corazón
hizo por mí.

Ya te has ido y sigo esperándote
y te espero sin paciencia
porque corro hacia ti
¿cómo se espera corriendo?
¿cómo es que te espero
mientras tiendo hacia ti?

Este pecho mío ya no resiste tantos vacíos
tantos temores
tanto miedo de gatear de una manera
que solo te lleve a volar más rápido y más lejos.

Soy solo miedo cuando me acerco a ti.





Solo miedo.





Ni siquiera espero rosas, ni besos;
solo espero que sepas que estoy aquí,
que me veas, detrás de ti,
que si te susurro me escuches, me sientas,
que si no me ves, me des tiempo de recuperarme.

De acercarme, así esté muy lejos y solo me acerque hacia un cálido lejos.
Esos lejos tuyos son mis cercas. Mis aguas, mis finales de ayuno.

La vida misma.

Parece ser que,
aunque parezca que no,
siempre estaré yendo hacia donde vas vos.

Parece ser que,
entonces,
siempre me vas a doler en este pecho
que es más tuyo que mío.

Y no te quiero perder,
no te quiero
perder.

Eso, tal
vez, es
lo peor.

Porque mis pocas promesas siempre las cumplo.
Y hasta las ajenas.

Sería fácil entender que solo quieres estar sola,
sería fácil.
Sería fácil.

Sería.

Sería fácil...



Tal vez lo es.



Y esto no es un poema
es mi llanto.