Mi amor, naguará.
Mi corazoncito ha recibido tantos coñazos...
Está todo aporreadito.
Por cierto, por ahí te tengo un cuento,
creo que ya te había comentado.
Acabo de decidir que se llamará
"Cardiólogo", o "Cardiología".
Espéralo.
Pero en serio, amor,
ojalá pudieras verme el pecho por dentro.
Quizá entonces no tendrías ese puñal en la mano
y no me estuvieses matando
porque no le verías sentido a asesinar
a quien ya está muerto por dentro.
Te amo mucho.