Hay un riesgo
inminente.
Su inminencia
pasa por un desdén
una mirada llena de
displicencia.
Igual, termina en
tristeza. Hay una lágrima
que no me atrevo a soltar.
Son ciclos. Las mismas letras.
El mismo crujir, la misma tierra.
El fango y las arenas; una nena.
Cerrarme para siempre (sic).