yo no puedo creer
tus mentiras
me lo dice la manera en que me miras
ni creer tus pesajes
tú sin tus botones y sin trajes
no puedo creer en tus inconsistencias
ni en la vereda levemente herida
de mi subconsciencia
no puedo creer en la relevancia
de la ventaja insalvable
que me ofrece tu nostalgia
no puedo creer en tu maldad
disfrazada hermosamente
con orejas de bondad
no puedo creer en tu comida
que si leche que si miel
que si para toda la vida
no puedo creer en la molestia
que sin duda y sin esmero
uno disfraza con tristeza
no puedo creer que
aún estando tan débil
pueda no ceder
ante la impesable presencia
de un súcubo suculento
sea capaz de ignorar sus pechos
sus voces, sus encantos
que aún tan débil
tan cerca de acabar
haya una luz roja
titilante
iterante;
en tu cara
y adiós