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La noche que mataron a Rosemary Frown








Venía llegando, no sé. Creo que fue a eso de las tres. En ningún momento vi algo raro, más bien parecía todo tranquilamente normal. Realmente no recuerdo qué usé para entrar al lugar porque la llave la perdí hace meses. Apenas llegué puse el café a colar. En una de esas en las que estoy desvistiéndome, el frío que hacía me hizo dudar de mi propia existencia, como si la música de pronto se detuviera en un festival. ¿Es un sueño? ¿Qué hago aquí? Algo así. Fue hasta gracioso porque Patilla, que estaba ahí, con la voz cambiada, por cierto, se me quedó viendo como si un fantasma rondara la casa. Al día siguiente fue que me di cuenta de que había muerto la señora y por boca de Mati, que andaba vociferándolo por todo el edificio. Esa noche estuve con el frío congelándoseme en los ojos, como si un sentimiento se tratase de apoderar de mi mirada. Estuve tan concentrado en eso que no escuché casi nada de lo que Pat me confesó esa noche. Solo en retrospectiva logré hilar los pedazos y extractos, pero nada muy irrelevante. Es decir, todo tenía un punchline devastador. No sabía qué pretendía conmigo, deshilachando su propia convicción para ser una dévota de mi ser. Su edad ni siquiera le permitía estar conmigo moralmente, pero la decisión fue completamente inconsensuada. Es risible decir que fue una violación, porque yo era el dormido, el que no se enteraba de nada, el que se sumía en sueños, quizá a propósito, para no tener que afrontar una realidad tan pesada. Ya para esa noche había sacado de mí cosas que no quería que saliesen nunca, pero que eventual e inevitablemente, saldrían. Ya era normal verle sumida ante mí, y no había nada que hacer para que yo sintiese que la casa estaba siendo disciplinada por una especie de ente intersexual que discriminaba todo tipo de moralidad intrínseca a una sociedad posmoderna y desahuciada por el statu quo. Ya su piel blanquecina me devoraba, y sus vitriandales efectos eran devastadores. El sinsentido me comía.




4:07. SUN021019.
Witness' dec. #00493 from Ap. 33, 4th Fl.
"Rosemary, Frown murd."
TX State Police.












Dos susurros y un piano












Al final el susurro es como un conteo regresivo, un canto triste.
Sin duda con el alma rota.



El susurro, con duda, me dice que todos son como tú,
y tiembla.



Tiembla como un descuento progresivo,
un cantar de tristeza.



El azul del alma se apodera de mi viñeta dudosa,
la mirada del final que rota.



Y que nadie es como tú, después de tanto, me confirma la mirada
que tiembla.



Y te veo, y vuelvo a respirar.
( con tristeza ).



Pero siempre he preferido respirar con tristeza
que morir en vida ( con el alma rota ).