pero si desabrochas tu solloza cintura
y desplegas tus osadas piernas
o si, acaso, dilatas tu dista cadera
e inauguras tus célebres senderos
o si, acaso, desdoblas tus escabrosas rodillas
y esparces tus tímidos pinreles
o si, acaso, descubres tus raudos cauces
y me muestras en bandeja de esperanza
tu tempestuoso vergel delantero
siempre vanguardista y revolucionario
muriendo primero antes de que la retaguardia consume su coz
vana, infructuosa y fútil
porque igual morirá
entonces tracionaré a mis ideales
y no me importa
que me fusilen
dentro de un gulag
porque el calor de tus sendas
