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Requiescat In Pace






Tanto explotar, como pulverizar, como evanescer, como desaparecer.

Quizás sean muchas las veces que me provoca hacer una, dos, tres de esas cosas o inclusive las cuatro a la vez, aunque signifiquen casi lo mismo, el mago tiene varios trucos bajo la manga. Hay personas que aparentan ser fuertes pero en realidad no lo son, pero eso no es inválido, si bien perro que ladra no muerde, asusta, y es entonces cuando aparentar ser fuertes les funciona a algunos.

Hay otros que simplemente son fuertes de verdad.

Casi siempre me siento como en TranZit,
con todas las perk-a-colas, y muchas armas,
suéltame en el desierto ante miles de zombies si quieres,
sobreviviré.

I Will Survive diría Gloria Gaynor.

Y casi siempre me quiero perder, me quiero ir, me quiero desaparecer.

¿A veces no se preguntan como sería si murieran?

Yo mismo asistiría a mi funeral, de traje, cobarta, un estilo a lo CR7, en la mano izquierda una taza —que tenga un estampado de Paramore de café inagotable y en el punto exacto de azúcar, café, agua, temperatura y aroma, a mi lado un ángel transcriptor escribiendo mis letras post-mortem porque ni después de muerto dejaré de escribir, y como soundtrack algo de Daft Punk, Something About Us, Digital Love, Make Love y el álbum Random Access Memories completo. No soy necrofílico, si por mi fuera yo estaría solo allí, en el cementerio más verde que exista, y bajo las nubes más grises, en el día más húmedo y frío, con un poco de llovizna, a lo Hollywood; no deseo verle la cara a mis familiares ni amigos, ni estaría allí para verlos llorarme o alabarme, simplemente sería agradable ser libre de todo de una vez por todas, libre es solitario para mi, solo, sin nadie, con rumbo a la nada, inquebrantable. 

Se me olvidó que es fundamental
que al ángel le guste Daft Punk
no aceptaría críticas o que no asienta ante mis preguntas orgásmicas como:
«¿Acaso no es un sonido celestial?»
también
si es mujer, cabello largo, delgada, y con lindos ojos, mejor.

No me quiero morir, si es lo que piensan, solo que sería agradable si me muriera. Porque la vida tiene muchas experiencias, la muerte es una de ellas, y como en los RPG: mientras más experiencia, mejor. También me canso de ser comercial, de explicar, de deberme, de ser, de estar, no lo sé, la vida es tan monótona en ocasiones, «problemática, fastidiosa y aburrida» diría Shikamaru Nara.

Siempre me dicen que no valoro la vida. La vida es muy valiosa, pero yo no la valoro tanto como los demás lo hacen porque para mi la muerte es parte de ella, quizá los demás saben eso pero no lo comprenden, así que temen morir. Otros cobardes buscan la muerte como final de todos sus problemas y errores, porque no les gusta su vida. En lo particular me considero un ser solitario, y la muerte es el lugar más solo de esta vida, por ello me planteo ese tipo de cosas, porque ni en la Antártida, el desierto más grande del mundo, estaré tan solo. A veces se me ocurre llevar conmigo a alguna persona fémina, en el buen sentido, no matarla, sino pedirle que me acompañe, no sé, al fin y al cabo somos humanos y me aburriré de estar solo —inserte carita triste—, y también creo en las almas gemelas, nacimos de par en par, como John Hancook y Mary Embrey, justo así, y si la muerte es fría, necesitaré muchos abrazos. Esa se supone fue la letra pequeña de esto, no debe leerse, pero repito que, todos somos humanos, no he de ser yo la excepción. Por ello, muero, frío, entero, hora de fallecimiento... tardío, me gustarían unas veintiuna cero nueve, bajo lluvia, de un lindo jueves, sin previa, un diciembre, en invierno, para que se le olvide a la gente con las festividades de ese mes tan tierno, no quedar en pedazos, para que no verme tan feo en el ataud, es decir, que no me hayan destrozado el rostro a balazos, y si, siempre me importará mi apariencia, también tener buena salud, para donar mis órganos a la ciencia, en fin, muerto al fin, nacemos llorando, yo moriré sonriendo, ya estoy eso firmando en un corto memorando, quizá tu ortografía corrigiendo y a la que va pasando cortejando, comitrágico desenlace, por ello el hermoso cielo riendo y a la vez llorando, mi ataud de un perfecto y desolado negro azabache, y Ezio Auditore en mi tumba pronunciando: requiescat in pace.


En una perfecta mezcla de latin e italiano.