Antes de que te mueras, decido buscarte, como un pez que patalea para no quedarse sin aire. Pruebas bocado de mi divinidad y entonces entiendes tu humanidad. Te regodeas y deferentemente tensas el ambiente. Yo inherentemente sólido, me liquido, y gasifico tu ternura. Ves a Betelgeuse creyendo que es Marte con soltura, confundes Starlink con las Pléyades, y te da tortícolis apenas confundes el cénit con tu estertor. Entonces las estrellas ya no son. Los amigos poco valoran cuando les muestras Venus al lado de la Luna. Hay partes de esta vida que nunca valen la pena, pero, tal Churchill siempre mostró: las causas perdidas son las únicas por las que vale la pena luchar. Id est, las cosas que no valen son perdidas, e irónicamente la pena es la causa para vivir y morir. Por eso, antes de que te mueras, decido buscarte, como un pez que patalea para no quedarse sin aire.